Concertación-bancaria-Juan-Ignacio-Navas

He tenido ocasión de leer el expediente sancionador de la Comisión Nacional del Mercado de la Competencia por el que se multa con 91,8 millones de euros a Santander, BBVA, Sabadell y Caixabank por concertación de precios. El incumplimiento se considera “muy grave” y por eso se impone una multa “proporcional y suficientemente disuasoria”.

Hubo concertación bancaria de precios con el objetivo de ganar más dinero a espaldas del cliente

Aunque el expediente censura los audios de las conversaciones mantenidas entre las cuatro tesorerías, la conclusión es clara: hubo concertación de precios con el objetivo de ganar más dinero a espaldas del cliente. Lo que llama la atención es la actitud de las entidades financieras. Durante la instrucción tratan de justificar su praxis y tras la sanción tratan de evitarla asegurando que nunca más volverán a cometer el mismo error.

Veamos la justificación. Sabadell comienza explicado que el préstamo sindicato es “un conjunto de contratos que sólo en apariencia son independientes entre sí”. En palabras de Caixabank, “hay una contratación bilateral, pero la negociación es multilateral”. O sea, hay una ficción de multilateralidad cuando en realidad hay concertación. No sólo en el préstamo sindicado, sino también en el contrato de cobertura obligatorio.

Así que la operativa es la siguiente: para asegurar la operación, se obliga a firmar un contrato de cobertura. De esta manera el cliente se cubre frente a subidas de los tipos y los bancos reducen el riesgo de la operación, sin repercutir ese menor riesgo en el cliente. No sólo eso, sino que el mismo banco se cubre frente a posibles bajadas de los tipos de interés, señala Competencia.

Y por si fuera poco, hacen un tercer negocio: realizar ellos mismos el contrato de cobertura y a un precio superior al mercado. ¿Cómo lo hacían? Antes de reunirse con el cliente compartían las cotizaciones y fijaban la superior. Así -explica el Santander ante Competencia- el banco con mayor precio no tenía que sacrificar su spread. Es decir, cobran un precio más alto para que ningún banco tenga que renunciar a su margen.

Luego, delante del cliente “daban la imagen de que estaban consultando las condiciones de mercado”, denuncia Competencia. Y ‘casualmente’, las condiciones eran las mismas…. Todo ello para “maximizar el dinero que podían ganar”, concluye la CNMC de los audios a los que ha tenido acceso.

A pesar de la evidencia, los bancos trataron de defenderse asegurando que esta actuación concertada permitía eficiencias que trasladaban al cliente. Competencia no se lo cree y afirma que los precios fueron superiores a los que hubieran podido disfrutar de no haber existido concertación de precios. En concreto, según el perito del afectado, los bancos colocaron hasta 100 puntos básicos más. Un daño total, según Competencia de 8,5 millones de sobrecostes en las comisiones que le llevaron a la ruina.

Desgraciadamente no es un caso aislado. El perito del afectado asegura que era práctica habitual en la financiación sindicada de proyectos de energía renovable entre el 2008 y 2012. Y la CNMC asegura también que situaciones similares se replicaron en al menos 22 empresas de 43 operaciones analizadas. Y lo asegura tras haberse entrevistado con compañías como Telefónica, Iberdrola o Reyal Urbis o administraciones públicas como la Diputación Foral de Álava.

Las mismas entidades tratan de disculparse afirmando que no sabían de la ilegalidad de una “práctica habitual”. Todo este expediente está repleto de argumentación para que otras víctimas puedan reclamar sus derechos en vía judicial. Nuestro despacho ya ha contactado con algún afectado y está iniciando las reclamaciones correspondientes a la luz de las evidencias planteadas en el expediente de Competencia.

Pero además, ampliaremos nuestra queja ante la Comisión Europea por el incumplimiento de la legislación europea del consumidor. Porque no queremos que hechos como los descritos vuelvan a repetirse. Los bancos marcaron las cartas y jugaron con el cliente con las cartas marcadas. Y el riesgo es hoy mayor que ayer tras el proceso de concentración bancaria de los últimos años.

Por eso hay que redoblar la vigilancia en el presente y resolver las injusticias del pasado. El reproche de la CNMC ha sido severo y “disuasorio”. Tanto que algunos bancos trataron de esquivar la multimillonaria multa anunciando “estrictos protocolos”. Ahora queda supervisarlos y exigir su “estricto” cumplimiento. Para evitar una “asimetría informativa” en la que los bancos jueguen con ventaja maximinizando su cuenta de resultados a costa de arruinar negocios…

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